La importancia del proceso de lijado y pulido en grifería

Cuando pensamos en las piezas metálicas, concretamente en las de grifería, que tenemos en nuestros hogares, no nos imaginamos todo el trabajo que hay detrás hasta conseguir un acabado final perfecto.

Para lograr todas las formas, tamaños y brillos de los grifos que luego no solo nos sirven, sino que también decoran nuestras casas, hay que pasar un importantísimo proceso de lijado, pulido y cromado de los metales. Gracias a todas estas fases, podemos contar con un amplio abanico de opciones para elegir el modelo y el color que más se ajusta a nuestras necesidades.

En primer lugar, las piezas pasan por un proceso de lijado en el cual la pieza va tomando la forma que tendrá al final del proceso. Se trata de la fase más larga e importante y puede llevarse a cabo de manera manual o utilizando un robot de lijado.

Tras este paso nos encontramos con el pulido de grifería, una etapa también de suma importancia ya que con ella vamos a conseguir que la pieza empiece a tomar el brillo que le caracterizará en su acabado final. De igual forma que en el caso del lijado, el proceso de pulido también puede realizarse a través de un robot o de forma manual. La primera opción es más productiva, aunque hay veces en las que por las características de la pieza es necesario llevar a cabo la técnica manual, siempre realizada por expertos.

Por último, no debemos olvidarnos del cromado y niquelado del metal. Esta última fase no es por ello la menos importante. De hecho, el acabado final de las piezas que podemos lucir en nuestros hogares depende en gran medida de lo bien que se trabaje el cromado de la grifería.

Una vez realizadas todas estas fases y procesos, ya podemos lucir nuestras piezas de grifería tal y como las vemos en nuestros hogares.